Los Nasoreanos tenían otros libros también, que incluían relatos de la vida de Yeshu y palabras. Antes hemos citado una parte de estos encontrados en los fragmentos conservados por ‘Abd al–Jabbar. Hay cuatro evangelios mencionados por varios historiadores Paulinos – el Evangelio de los Nazarenos, el Evangelio de los Hebreos, el Evangelio Egipcio y el Evangelio de los Ebionitas. Cabe mencionar el rollo de dichos Arameos originales de Mateo mencionado por Papías. [1]  Los Eruditos están en desacuerdo en cuanto a si estos eran el mismo libro, o tres o cuatro libros separados. Sólo unas citas de cada uno sobreviven. Jerónimo, quien tradujo la Biblia Vulgata para los Cristianos Romanos, también tradujo un Evangelio de los Nazarenos escrito en Arameo. Su traducción no ha sobrevivido. Jerónimo escribió:

“En el Evangelio, que los Nazarenos y Ebionitas usan, el cual últimamente he traducido al Griego del Hebreo y el cual es llamado por muchos el Mateo original…” [2]

El Evangelio de los Nazarenos fue citado por Ignacio en el 98 AD y por lo tanto fue escrito antes de esta fecha y fue asociado con los primeros testigos oculares, los Nazarenos. La Esticometría de Nicéforo asigna 2,200 líneas, 300 menos que Mateo, a un Evangelio de los Nazarenos. Este puede haber sido el Evangelio Gnóstico original o un Libro no Gnóstico alterno de Mateo usado por los Cristianos Judíos Helenísticos. El Evangelio original de acuerdo a los Nazarenos era Gnóstico, no un texto Cristiano, usado por los discípulos originales de Yeshu y Miryai. Era inútil fuera de los círculos Nazarenos, de tal forma que todos los originales fueron quemados por los ortodoxos.

En el Panarion de Epifanio de Salamis, extractos de un Evangelio de los Nazarenos, que promovían el vegetarianismo, son conservados:

“He venido para abolir los sacrificios, y si ustedes no cesan de sacrificar, la ira de Dios no cesará para ustedes.” [3]

Pero ellos abandonan la secuencia apropiada de las palabras y pervierten el dicho, es tan claro para todos por las lecturas adheridas, y han dejado que los discípulos digan: “¿Dónde nos harás preparar la Pascua?” Y él para contestar a eso: “¿Realmente deseo comer carne con ustedes en esta Pascua?” [4]

Sólo unos fragmentos sobreviven de lo que es llamado el Evangelio de los Hebreos. Este puede, o no puede, ser el mismo evangelio citado previamente. De este evangelio se ha dicho que había sido puesto en gran estima por los Cristianos Judíos, como lo reporta Eusebio. De ‘La Historia de la Iglesia’ tenemos esta cita del evangelio de los Hebreos:

“Cuando el Señor surgió del agua, la fuente entera del Espíritu Santo descendió y descansó sobre él, y le dijo, “Mi hijo, en todos los profetas Yo estaba esperando por ti, de modo que pudieras venir y que Yo pudiera reposar en ti. Porque tú eres mi reposo; y tú eres mi primogénito, quien reina para siempre.” [5]

El Evangelio de los Egipcios ya no existe, a no ser que yazca no reconocido, enterrado o no descubierto en algún sitio. Egipto era predominantemente Gnóstico durante los primeros dos siglos de la Era Cristiana y el Evangelio usado ahí podría haber sido el Evangelio Gnóstico original de los Nazarenos. El Cristianismo Ortodoxo Romano sólo llegó a ser prominente en Egipto con el ascenso de Demetrio, el obispo romano de Alejandría del 189 al 231. Una serie de pasajes de Clemente de Alejandría es nuestra fuente principal de conocimiento en cuanto al Evangelio de los Egipcios. El segundo y tercer de estos versos citados también son representativos en el Evangelio de Tomás. Las citas existentes son:

“En dónde es con razón que después de que la Palabra había hablado sobre el Final, Salome dijo: ¿Hasta cuándo seguirán muriendo los hombres? y es con conocimiento de causa que el Señor hace una respuesta: Mientras las mujeres den nacimiento a los hijos. Salome: porque cuando ella había dicho, ‘¿He hecho bien, entonces, en no dar nacimiento a hijos?’ el Señor contesta y dice: Cada planta comeréis, pero aquello que tiene amargura no lo comeréis. [6]

Cuando Salome inquirió cuándo deberán ser conocidas las cosas acerca de lo que ella preguntó, el Señor dijo: Cuando habéis pisoteado la ropa de la vergüenza, y cuando los dos se vuelvan uno y lo masculino con lo femenino es, ni masculino, ni femenino. [7]

Porque el Señor mismo siendo interrogado por alguien acerca de cuándo vendría su reino, dijo: Cuando los dos sean uno, y el exterior (aquello que está fuera) como el interior (aquello que está dentro), y el hombre con la mujer, ni hombre, ni mujer. [8]

El Señor dijo a Salome cuando ella inquirió: ¿Cuánto tiempo prevalecerá la muerte? ‘Mientras vosotros las mujeres den luz a los niños’, no porque la vida es malvada, y la creación maligna: sino como exposición de la secuencia de la naturaleza: porque en todos los casos el nacimiento es seguido por el decaimiento. [9]

“Y cuando el Salvador dice a Salome que existirá la muerte mientras las mujeres den luz a los hijos, él no lo dijo como un abuso del nacimiento, porque eso es necesario para la salvación de los creyentes. [10]

(Los Naassenios) dicen que el alma es muy difícil de encontrar y percibir; porque ésta no sigue la misma manera, forma o una emoción, de modo que uno pueda describirla o comprender su esencia. Y ellos tienen varios cambios del alma, puestos en el Evangelio titulado de acuerdo a los Egipcios. [11]

Debe ser notado que en Nazirutha, el mundo de la persona laica es llamado el mundo de la mujer; y la realidad del Sacerdocio (Tarmidaya) es llamada el mundo del hombre. Cuando una mujer se vuelve una sacerdotisa, se dice que ella abandona el mundo femenino y entra en el masculino. Si los Nazarenos hubieran tenido prejuicio sexual, no habrían adorado a una Diosa y no hubieran permitido sacerdotisas. El uso de masculino y femenino es su equivalente del yin y yang Chinos, y no debe ser mal entendido al leer citas antiguas.

Es posible que el Evangelio de los Egipcios citado anteriormente fuera el Evangelio Secreto de Marcos mencionado por Clemente, ya que sabemos que la versión de Carpócrates de este texto tenía mucho que ver con Salome, justo como nuestras citas anteriores.

“Además, los seguidores del Gnóstico Egipcio Carpócrates derivan el origen de su enseñanza de Salome.” [12]

Una líder Alejandrina de los Carpocratianos, llamada Marcelina, enseñó el Gnosticismo en Roma alrededor del 150 A. D. Declaró haber recibido enseñanzas secretas de María, Salome y Marta. Estas son tres de las cuatro herederas de la Gnosis de Yeshu mencionadas en el Apocalipsis de Jaime, del Nag:

“Cuando hablas estas palabras de esta percepción, anima a estas cuatro: Salome y Mariam y Marta y Arsínoe… “

Parece que Clemente de Alejandría procuró distanciarse de estos Gnósticos a favor del campo Ortodoxo que había estado ganando terreno en Alejandría desde el 180 AD. A este campo eventualmente lo desconocerían por conservar demasiadas ideas Gnósticas en su sistema de creencias. Clemente escribió:

“Celso conoce, además, ciertos Marcelinos, así llamados por Marcelina, y Carpocratianos de Salome, y otros que derivan su nombre de Mariamne, y otros otra vez de Marta…” [13]

A pesar del poder creciente de Roma y su forma falsa de Cristianismo, los verdaderos Gnósticos Nazarenos siguieron adelante, conservando la tradición verdadera de Yeshu con gran sinceridad y propósito.

“Él (Yeshu) y sus compañeros se comportaban constantemente de esta manera, hasta que él dejó este mundo. Él dijo a sus compañeros: “Actúen como me han visto actuar, instruyan a la gente conforme a las instrucciones que les he dado, y sean para ellos lo que he sido para ustedes.” Sus compañeros se comportaban constantemente de esta manera y conforme a esto. Y así lo hicieron los que vinieron después de la primera generación de sus compañeros, y también los que vinieron mucho después.” [14]


[1] El apéndice dos contiene 72 dichos atribuidos a Jesús extraídos de los Evangelios del Nuevo Testamento. Estos pueden tener alguna relación con el documento de dichos Arameos de Mateo.

[2] Jerónimo; Sobre Mateo. 12:13

[3] Epifanio, Panarion 30.16,4-5

[4] Epifanio, Panarion 30.22,4

[5] Jerónimo, Comentario sobre Isaías 11:2

[6] Clemente de Alejandría. Estromata, Libro III. 9. 64, 66.

[7] Libro III. 13. 92, también Tomás 37

[8] Segunda Epístola de Clemente, también Tomás 22

[9] Libro III. 6. 45.

[10] Extractos de Teódoto, 67

[11] Hipólito Contra las Herejías, V. 7.

[12] Celso de acuerdo a Orígenes, Contra Celso 5.62.

[13] Orígenes, Contra Celso. Libro V, 62, 63

[14] El Establecimiento de las Pruebas… Por ‘Abd Al-Jabbar

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